Le presentamos a Michelle, la recepcionista en la clínica de Familias de Esperanza

Empezó como una estudiante en el Centro Infantil del sitio Antigua y después ganó un ladrillo en El Camino de Sueños. La historia de Michelle Morales inició mucho antes de que empezara a trabajar para Familias de Esperanza.

Si usted ha visitado a Familias de Esperanza en el último año y ha tenido un tour, es probable que haya podido conocer a Michelle, quien saluda a todos los visitantes con una gran sonrisa y un alegre “hola.”. Aunque Michelle sólo empezó a trabajar para Familias de Esperanza en enero de 2016, tiene una relación mucho más larga con la fundación.

El ladrillo de Michelle en el Camino de Sueños

Como parte de una familia afiliada con Familias de Esperanza, la experiencia de Michelle empezó en el centro infantil. Fue apadrinada cuando llegó a la primaria. Michelle recuerda bien la alegría de recibir sus útiles al principio de cada año. Más el apoyo académico, la familia también recibió mucho apoyo en salud y la mejora de su vivienda.

Cuando reflexionaba sobre su experiencia de ser apadrinada, explicaba, “Pensaba que era genial que alguien que no me conocía quería apoyarme. Sentía que ellos fueron parte de mi familia porque me motivaron. Gracias a ellos, estoy dónde estoy hoy.”

Sus primeros pasos para profundizar su relación con Familias de Esperanza fue cuando estaba por terminar sus estudios. Como parte de su carrera para ser una secretaria bilingüe, hiso su pre-práctica en la fundación. En noviembre 2014, Michelle realizó sus 200 horas de pre-práctica y en 2015 realizó su práctica también en la fundación para cumplir con los requisitos para graduarse. Le ofrecieron el puesto como la recepcionista en la clínica de Antigua el siguiente enero.

“Vi Familias de Esperanza de un punto de vista diferente. Vi lo que hacen detrás de los escritorios. Aprendí que lo que hace la fundación es mucho más extensivo que había pensado y aprendí mucho.”

Michelle con el personal de la clínica en Antigua

Las metas académicas de Michelle no terminaron con su graduación de diversificado. A pesar de trabajar tiempo completo en Familias de Esperanza, Michelle sigue estudiando para cumplir su meta de ser una abogada. Está en su segundo año de estudiar derecho. Lunes a viernes, Michelle llega a las 7:30am para trabajar y sale a las 4:30pm. Después se va a sus clases de la universidad a las 6:00pm a 9:00pm. La motivación y deseo de aprender de Michelle es evidente. Además de una agenda muy ocupada, también está aprendiendo a tocar la guitarra y le gustaría tomar clases de inglés para mejorar su fluidez.

Cuando Michelle piensa en sus años con Familia de Esperanza, dice, “Familias de Esperanza de verdad ayuda a los jóvenes. Terminamos el programa con el deseo de hacer más. Tenemos más metas y más sueños.”

Lynn Miller, una voluntaria de largo plazo, conoció a Michelle cuando era una niña pequeña. En la asamblea de todo el personal que ocurrió recientemente, Lynn compartía que “Michelle tiene una gran curiosidad para aprender nuevas cosas y es muy profesional en su trabajo con las familias que vienen a la clínica. ¡Es una inspiración a nuestros afiliados y es un placer trabajar con ella!”

¡Agradecemos a Michelle por compartir su historia con nosotros y la deseamos lo mejor en todo que viene en su futuro!

 

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