Misión y valores

Nuestra misión

Familias de Esperanza promueve esperanza y oportunidad en Guatemala, en asociación con niños, familias y comunidades que deseen participar en un proceso de desarrollo para mejorar sus vidas a través de educación, salud y vivienda.

Valores perdurables

  • Mantener un ambiente de apertura, honestidad e integridad
  • Respetar y honrar el rico patrimonio cultural de todos.
  • Rodearnos con personas dedicadas que tienen pasión por nuestra misión.
  • Fomentar y apoyar el crecimiento y desarrollo personal de cada uno.
  • Trabajar en equipo para crear fuerza organizacional e individual.
  • Rendir cuentas el uno al otro, mientras darles el uno al otro la confianza y libertad para cumplir con nuestra misión.
  • Buscar el éxito de largo plazo, no la comodidad del corto plazo.
  • Innovar con creatividad, y tomar riesgos calculados para explorar nuevas estrategias de desarrollo.
  • Buscar la verdad sin miedo, escuchando abiertamente y analizando nuestro trabajo.
  • Ser deliberados en nuestra planificación, siempre estando abiertos a tomar oportunidades no esperadas que se presentan.
  • Adaptarnos con ganas al mundo cambiante, mientras siendo fieles a nuestros valores centrales.
  • Fomentar participación, haciendo solamente lo que la gente no puede hacer por si misma.
  • Trabajar pacíficamente para concientizar sobre la injusticia en nuestro mundo.
  • Tener fe en el futuro.

Visión al futuro

  • Aumentar continuamente nuestra filosofía del desarrollo humano para ser más eficaces.
  • Desarrollar una base amplia y confiable de soporte financiero que nos permita alcanzar más gente.
  • Establecer sistemas eficientes de apoyo que nos permitan expandir nuestro trabajo.
  • Manejar nuestro crecimiento para servir a cuanta gente sea posible, manteniendo el buen trabajo ya establecido.
  • Cambiar cuando la amplitud y calidad de nuestro trabajo pueda ser mejorada.
  • Compartir generosamente nuestro conocimiento y asociarnos con quienes poseen valores similares a los nuestros.

Declaración de política

Para asegurar la seguridad de nuestro personal y de las familias que servimos, Fundación Familias de Esperanza no se involucra en la política de Guatemala ni de los Estados Unidos.

Hay una diferencia entre la caridad y la justicia. La justicia es más profunda. Esta trabaja hacia la creación de cambios sistémicos que eliminan las causas de la pobreza. Nuestro trabajo principal esta en Guatemala, en donde atacamos las raíces de la pobreza pero sin involucrarnos en la política del país. En países desarrollados, nuestra fundación educa a la gente acerca de su papel en la creación de la pobreza y también en su responsabilidad y el poder que tienen para eliminarla.

Mientras respetamos a quienes trabajan por una política justa, nuestro papel es trabajar de abajo hacia arriba. Creemos que el verdadero desarrollo y justicia ocurren primordialmente a través de relaciones personales sólidas.

Nuestra esperanza es que cada quien descubra alguna forma de mejorar nuestro mundo.

Declaración de espiritualidad

Familias de Esperanza le da la bienvenida a cualquier persona que esté dispuesta a servir a los pobres, y servimos a aquellos que viven en la pobreza, sin tomar en consideración la religión.  Aunque Familias de Esperanza fue fundada sobre ideales cristianos, creemos que personas de diferentes credos religiosos pueden unirse en el servicio y pueden vivir su espiritualidad sin hacer proselitismo.

Nuestra visión y filosofía están basadas en principios espirituales.  Honramos todas las creencias que guían a la gente a la salud.  Nos unimos a valores espirituales como la esperanza, el perdón, la compasión, el respecto, el amor, el servicio, y la búsqueda de paz.

Familias de Esperanza reconoce que las personas, cualquiera que sea su creencia, son iguales y merecen respecto.  Valoramos la fuerza que la diversidad ofrece, y reconocemos que todos estamos conectados.

Si respetamos a los que servimos, tenemos que darles la libertad para desarrollar su propia espiritualidad.  Reconocemos que su pobreza es física, y que a menudo ellos están muy necesitados de los servicios que proveemos.  Reconocemos que nuestra riqueza física nos da poder, y que sería abusivo utilizar este poder para imponer creencias.

Si respetamos a los que servimos, reconocemos que ellos tienen dones para compartir con nosotros.  Quizás podemos aprender de la profunda fe que han desarrollado al enfrentar la muerte y las adversidades cotidianas.  Quizás podemos crecer juntos en nuestra espiritualidad.